Ir al contenido principal

¡Bienvenidos al blog de Icónica!

Muchos (al menos tú) os estaréis preguntando qué es Icónica. Es la misma pregunta que me he hecho yo durante mucho tiempo. La verdad es que estoy cerca de poder contestar… la respuesta corta podría ser «icónica eres tú»  o «me gusta cuando icónicas porque estas como ausente». Pero sí, es una pobre respuesta basada en poemas plagiados que podrían traerme problemas legales. Icónica es esta historia que empieza aquí y no soy bueno dando respuestas cortas: 
Sé que en este mundo de las prisas, en este mundo de la mala leche que se me pone cuando me paran a hacer una encuesta, en este mundo de las lecturas de 140 caracteres… este texto ya puede parecer el inicio del Quijote y no precisamente por su calidad literaria. 
Todavía no golpees la pantalla, cuenta hasta 10. Perdemos el tiempo casi todo el tiempo, pero nos irrita enormemente que nos lo hagan perder y es que el tiempo es de cada uno y cada uno lo pierde como quiere. Después de esta pausa zen de 10 segundos perdidos, te ánimo a que siga…

Capítulo 3. Eureka.


La decisión estaba tomada. Se encerró en su garaje y concluyó no salir hasta el día del lanzamiento. El 20 de Julio de 2018 ya no habría marcha atrás, el cohete solo tendría marcha adelante. El mundo desde su perspectiva le vería alejarse mientras él se acercaría a la paradoja: entender el mundo alejándose de él.
Se dio cuenta de que su viejo televisor generaba una partícula de antimateria cada vez que lo apagaba. Así que comenzó a comer aceitunas hasta vaciar un tarro... dejando un único hueso en el fondo. Lo enroscó en el final del tuvo de rayos catódicos del televisor, puso cinta americana alrededor para evitar fugas y rodeó el bote de imanes para hacer una trampa iónica. Las antipartículas generadas con cada apagado se mantendrían flotando en el centro del bote... a causa de los campos magnéticos circundantes y no interactuarían con los átomos de las paredes del tarro ni con el hueso de aceituna.
Pasaron meses hasta que consiguió un cúmulo de átomos de antihidrógeno del tamaño similar al del hueso de aceituna. Según sus cálculos esa cantidad de antimateria, al reaccionar con el hueso de materia, generaría una explosión suficientemente grande como para destruir el taller y sacar de la órbita terrestre al cohete.
La tarea de generar el combustible fue sencilla al lado de la tarea de diseñar la forma del cohete. En un principio quería que el cohete fuese espectacular, que los vecinos alucinaran al verlo. Que tuviera varios turbopropulsores cromados, diseño futurista, vinilos con llamaradas en los laterales, amplios ventanales para poder saludar en el despegue, volante de cuero, techo solar, una pegatina que pusiera “Keep calm and be astronaut”...
Pero un buen día, mientras apagaba y encendía la tele, se dio cuenta de que su enfoque era erróneo. Se fijó en la mesa Lack de Ikea que sostenía el televisor, un tablero cuadrado y cuatro patas. Era lo mínimo para poder ser una mesa y justo por ello era una mesa exitosa. Probablemente la mesa más vendida de la historia y nunca alzó la voz ni necesitó de formas estrambóticas para llamar la atención. Cuatro patas, un tablero; una mesa y punto. Una mesa hecha de conglomerado de madera y humildad a partes iguales. Así que decidió diseñar el cohete con esa misma filosofía minimalista.
Exploró las formas básicas y empezó por el cuadrado inspirándose en la mesa Lack. La rectitud de sus formas planteaban a priori un cohete serio, tajante, seguro y elegante. El resultado fue tosco y sospechosamente parecido a una mesa Lack.
Abandonó sin piedad al cuadrado y se pasó al círculo. El diseño fue algo mejor, pero más parecido a un globo aerostático que a un cohete. Siguió explorando el círculo incansable… pero cada diseño se parecía al redondel anterior. Acabó con todas las hojas de papel milimetrado que tenía y comenzó a dibujar en papel cebolla. Siguió dibujando y dibujando… y al despertar sobre los papeles vio la forma de su cohete por primera vez.


Comentarios